13.7.10

El primer libro

[ Photo taken from HERE ]

Jackie era una lectora voraz. Sin ir más lejos, había crecido entre libros y discos de vinilo. Con su vida de errante en una caravana algo destartalada y de concierto en concierto, sus amigos más cercanos eran de papel. Su madre la inculcó ese placer desde antes de nacer. Leía todos los días para su hija nonata Así que ella heredó ese gusto casi culpable de preferir un mundo inventado al real. Desde pequeña devoraba todo tipo de lecturas, aunque muchas ni las entendía.

Sin embargo, cuando vio a ese chico con un libro en las manos no pudo resistirse a ignorar a sus amigos encuadernados. Le gustaba la forma que tenía ese castaño de introducirse en el libro y no despegar la vista ni cuando las gafas resbalaban por su nariz. Esa manera de sujetar el libro, con mimo, acariciándolo, como si fuese lo más preciado del mundo. El modo de sonreír o fruncir el ceño mientras avanzaba entre las líneas. Tuvo que ir a conocerlo.

Fue cerca de él y fingió tropezarse arrojando el volumen sobre el suelo. Le recogió disculpándose con el chico que estaba un poco atontando, todo hay que decirlo, y aún no sabía qué había sucedido.

-Lo siento mucho. –exclamó Jackie con voz inocente. –Vaya, tiene pinta de ser un buen libro. Yo… me da vergüenza decirlo pero es que nunca he sido una lectora asidua. No sé por dónde empezar a leer. ¡Hay tanto! –dijo tristemente.

Él, sorprendido, agrandó esos preciosos ojos ambarinos y como buen lector empezó a soltar una retahíla de obras maestras que toda persona debería leer. La explicó por dónde empezar, qué debía y qué no debía leer. La dio nombres de tiendas de segunda mano, de lugares de ofertas, bibliotecas, salas de lectura… Pasó horas y horas relatando sus volúmenes favoritos y Jackie sonriendo no le interrumpió.

-Toma. –dijo el joven entregándole el pequeño libro que había estado leyendo. –Empieza por este. Ya lo he leído y me parece bien que ahora vaya a tus manos.

Era El señor de los anillos.

Jackie pasó toda la noche pegada al libro. No durmió hasta terminarlo. Al hacerlo, se llevó una mano al corazón y supo que recordaría esa noche el resto de su vida. Al día siguiente estuvo todo el día buscando a ese chico por aquel campamento hasta que lo vio a lo lejos. Intentó devolvérselo pero él se lo regaló. Fue la excusa perfecta para volver a verse y a partir de entonces hubo muchas charlas literarias.

Cuando Jackie le llevó a su casa, la fija que utilizaban cuando su padre no iba de gira, él pudo ver estanterías repletas de libros de todos los tamaños, colores y temas. Los había en vertical y apoyados sobre ellos. Había pilas por las mesas y alguno que otro metido en cajoneras abiertas. No dijo una palabra al respecto.

Jackie aún conserva la novela y la lleva consigo siempre.



(Escribe en "cicatrices de otros corazones" Sígueme)



9 relámpagos:

Ms.Cyanide dijo...

Bonita forma de conocer a alguien =) aunque a mí ese libro no me gusta,jeje

Besos

Palm dijo...

me ha encantado!enserio

Lunitesco dijo...

Se dio cuenta que también se pueden encontrar historias bonitas fuera del papel :)

Besos.

Smiley dijo...

Precioso!

Me ha sacado una sonrisa :D

Duna Loves dijo...

El señor de los anillos es un buen primer bocado :)
Lo que hacemos por amor!

justkatte dijo...

que ganas de conocer a alguien así... es agradable que alguien te recomiende un buen libro..
saludos!

Tempe dijo...

¡Menuda tunanta! XD Me ha gustado mucho el relato, amore. ;)

La hija de Caronte dijo...

Yo también soy una lectora voraz :)

Almu-Dg dijo...

A mi si me regalaran de esa forma el señor de los anillos no dudaria en leermelo :P .

Me gusta mucho tu blog ^^

Almu-Dg

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